Ahora dicen que ya no tienes derecho a la asistencia médica. Ahora resulta que hay ciertos humanos que sí son ilegales, que no tienen los mismos derechos que los demás. Ahora resulta que ese país de mierda que yo abandoné pocos años después de que tú llegaras te vuelve la espalda, una vez más, como si no te hubieran hecho sufrir lo suficiente ya, como si alguna vez te lo hubieran puesto fácil. Ahora ni lo más básico te van a permitir, el derecho a estar bien, el derecho a sobrevivir, a que te ayuden cuando más lo necesitas. Ahora estás solo.
Pero no estás solo, y eso tienes que recordarlo. Tienes que recordar que aunque el maldito Estado te dé la espalda como si no fueras un ser humano, quedamos nosotros. Los que te miramos y no vemos una estadística. No vemos un número más. No vemos un objeto que nos quita recursos, no vemos un gasto económico. Te miramos y vemos tus ojos, tus ojos oscuros y profundos. Vemos una sonrisa que sorprendentemente resiste a los golpes que te dan a derecha e izquierda. Te miramos y vemos que dentro de ese pecho flaco hay un corazón que merece asistencia, que merece ayuda, que merece todo lo que le podamos ofrecer.
Te miramos y vemos un ser humano. No lo olvides. No lo olvides nunca, porque se acercan tiempos oscuros. Tiempos en los que necesitarás saber que hay gente que te quiere exactamente donde estás, gente que espera poder ayudarte tanto como tu existencia nos ayuda a nosotros. Necesitarás la esperanza de pensar que hay esperanza.
Y estaremos ahí. No lo olvides.
No me olvides, como yo no te olvido a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario