miércoles, 22 de agosto de 2012

Life is a carnivore

But you make me feel larger than life. So I'm a bigger carnivore than life is.

Hay que despertarse con hambre por las mañanas, porque si no, es cierto, la vida te devora. Poco a poco va hincando sus dientes oscuros, profundos y afilados en tu carne, y al principio puede que no veas la herida. O puede que sea un mordisco sensual, carnal, de esos que te ponen la piel de gallina y dejan a cada una de tus células esperando, anticipando dónde se volverá a clavar, disponiendo tu cuerpo tan largo y ancho es para dejarlo a su entera disposición. "Aquí, vida. Muerde todo lo que quieras. Sígueme haciendo sentir tan viva, tan consciente de las dentelladas, tan despierta en tus brazos".

Pero poco a poco, si no mordemos de vuelta, la rutina se instala y los mordiscos pierden su lado placentero, y empiezan a doler. Es sutil. Más parece que nos roe, la vida; que lentamente va descarnando nuestros cuerpos, de una forma tan velada que casi ni nos damos cuenta, hasta que somos poco más que huesos porque la vida se ha llevado nuestra carne, lo que nos tenía en pie y nos hacía movernos.

Así que recuerda siempre morder, devolverle la pasión que te ofrece, para no perder nunca la ilusión; para no quedarte en los huesos; para seguir siendo carnal. Porque la vida exige su carne, pero si le contestas con la misma pasión, nunca dejará de ser placentero, nunca llegará a roerte hasta la extinción. Si devoras la vida tanto como ella te devora a ti, el equilibrio ya no parece tan imposible. Y no, no te hará inmortal, pero te hará feliz.

Así que aprende la lección. La vida es carnívora. Pero tú puedes ser omnívoro si quieres.


No hay comentarios:

Publicar un comentario